
Erase una vez una cerdita llamada Morroleche, que siempre después de desayunar o merendar tenía el morro lleno de leche. Morroleche ya tenía diez años y su mamá llamada Miumiu quería mucho a Morroleche y también a su hermano llamado Educado que tenía siete años. Morroleche y su hermano Educado se peleaban mucho. Morroleche dedicaba varias horas al día pensando en cómo arruinar los planes de su hermano. Pero se olvidaba que él además de educado era también listo. Siempre que Morroleche le perseguía enfadada, Educado gritaba a Miumiu: - ¡¡¡ Mami, socorro !!! Y, llegaba corriendo a su despacho y por lo tanto Morroleche no podía hacerle nada delante de su mamá. La mamá de Educado estaba escribiendo una novela y siempre que veía a los dos en su despacho decía: -¿Por qué no vais a pelear en el despacho de papi? El trabajo de él era vender máquinas y no nos atrevíamos a perturbarlo.
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